miércoles, 26 de diciembre de 2018

XLI. Navidad.

Las cosas están un poco raras estos últimos días. Me moría de ganas de volver a casa, de despedirme de las rayadas, de volver a mi espacio, de estar con los míos, pero no esta siendo como esperaba. Mi hipótesis principal es que, como no soy constante con la medicación mis estados de ánimo van a lo suyo. De pronto me encuentro rara, me encuentro mal. De pronto quiero salir, estar con alguien, dar un paseo, no estar en casa. O quiero comer, comer mucho, y me preocupo y me da ansiedad. Estoy rara, las cosas están raras. Cuando llegué a casa estaba genial, ahora ya no se ni como estoy. Necesito distraermez invertir mi tiempo en actividades agradables, pero tengo  trabajos muy tochos que hacer, y mucho que estudiar.
Me encuentro mal. Ya no sé qué hacer. Quiero estar bien, o como mínimo estar estable, sin este va y ven de emociones tan discordantes. No entiendo lo que me pasa, no sé si será por la medicación o qué, pero no me gusta. Quiero pedir ayuda, pero todos están ocupados, y yo no quiero molestar. ¿Qué me pasa? No lo entiendo.
Estoy decepcionada. Creía que las cosas iban a estar bien, pero parece que no. Mi bienestar son momentos tan efímeros que no pueden compensar el resto de momentos desagradables. Igual me lo estoy tomando todo muy a la tremenda, pero yo qué sé.
Que distinta hubiese sido esta entrada si la hubiese escrito hace cuatro días. Me había hecho ilusiones, lo había planeado todo, pero no han salido las cosas como yo había previsto. Esperaba encontrarme bien, y me estoy encontrando mal. Por lo pronto voy a ver si saliendo de casa y tomando la medicación todos los días mejora algo la cosa, si no, bueno, el día 8 tengo con la psicóloga.