miércoles, 1 de octubre de 2014

XIX. Ángeles terrenales.

Para mi los ángeles terrenales son tan comunes como los del cielo. Siempre que alguien bueno y querido muere se dice que el cielo tiene un nuevo ángel. Pues bien, yo opino que los muertos en vida, esas personas sin alma, totalmente vacías de sentimientos, al morir su esperanza y su alma, ellos también pasan a ser ángeles, unos ángeles que no viven en el cielo, unos ángeles terrenales.
Desde mi punto de vista este grupo de ángeles ignoran lo que son, están ciegos, necesitan luz para empezar a realizar su labor, porque tienen una y es algo que a ellos les encanta hacer.
Estos ángeles son almas en pena, los pobres están enfermos y marchitos y necesitan estar fuertes y sanos para desempeñar su función entre sus allegados.
Hay ángeles que nunca encuentran su luz, la que les conduce a la salud. Estos son ángeles perdidos, sin fuerzas para luchar contra sus propios demonios y dibagan por la vida como almas en pena, como si estuviesen muertos en vida, sin saber qué hacer.
Los ángeles que encuentran su luz renacen de las manos de unas damas muy buenas que los cuidan y educan para convertirles en ángeles fuertes capaces de ayudar a los ángeles terrenales sin esperanza a luchar contra sus demonios.
Todos los ángeles que llegan a la luz están cansados, perdidos y asustados pero las damas buenas los cuidan para que puedan alzar el vuelo y ayudar a los demás ángeles sin paz.
En resumen, los ángeles terrenales son las personas que en algún momento han muerto en vida (su corazón late pero lo hace sin motivo), ya sea por depresión, TCA, adicción, fobias etc. Son ángeles porque su interior murió pero su cuerpo seguía viviendo de modo que son unos ángeles que viven en la Tierra ayudando a otros ángeles que aun no han recuperado su vida interior.

domingo, 25 de mayo de 2014

XVII. Sueños cumplidos y por cumplir.

A veces me gusta cerrar los ojos, y recordar. Recordar días mágicos, días memorables. Y cuando lo hago, hay veces en las que me concentro tanto en mis recuedos, que hay un momento en el que siento que estoy ahí. Que puedo revivir el momento de nuevo con absolutamente todos los detalles. Estoy hablando del día en el que los ví, el día en el que los ví por segunda vez en toda mi vida.
Take Me Home Tour de One Direction, grada numerada el día veintidos de mayo de dos mil trece, en el Estadio! Olímpico de Badalona, Barcelona.
Al salir de la boca del metro, hay gente por todas partes. Todos con camisetas de los chicos, sudaderas, banderas, pancartas, peluches y demás. Todo el mundo está eufórico, y el ambiente es único.
Tras un buen rato de búsqueda, avanzamos hacia el final de la kilométrica cola que parece no tener fin, con ayuda de unas chicas muy simpáticas ofreciéndose a dejarnos pasar, así saltándonos media cola. Yulia, una buena chica de preciosos ojos azules y una sonrisa muy contagiosa.
La cola avanza poco a poco, y los nervios aumentan a la vez que nos vamos acercando al estadio. Cantamos canciones, desafinando. Pero, ¿qué más da? Lo pasamos bien. No nos conocemos de nada, pero a la vez es como si nos conociéramos de toda la vida. Toda la gente es muy simpática, intercambiamos números de teléfono, redes sociales, y hasta abrazos.
Al fin llega el momento de entrar. Un segurata chequea nuestras entradas, y con un gesto nos invita a entrar al recinto. Saltamos, gritamos, lloramos y nos abrazamos. Estamos dentro.
Subimos unas enormes escaleras mecánicas sin a penas respiración, y a continuación recorremos un extenso pasillo todo lo rápido que nuestras piernas nos permiten.
Oímos música. Es Camryn, la telonera de los chicos. Corremos más aún para asegurarnos un buen sitio, cuando al fin entramos al recinto del concierto, pero para nuestra sorpresa, no está lleno. Aún.
Poco a poco, va entrando gente por todas las puertas, hasta llenar por fin el recinto.
Las luces se apagan, y los gritos comienzan. La vista es impresionante. Luces de colores por todas partes, banderas, pancartas iluminadas... Sinceramente, no tengo palabras para describir po que sentí en aquel momento. Fue simplemente impresionante. Tanta gente emocionada, unida por una misma razón, gritando, llorando, cumpliendo su sueño.
Suena una desagradable sirena, y todos los focos apuntan al escenario, mientras pienso; esta será la primera vez que los vea sin necesidad de tener una pantalla entre ellos y yo. Y de pronto, ahí están. Los cinco.
Mi corazón late a una velocidad sobrenatural, son exactamente tal y como me los imaginaba. Cantan Up All Night, seguida de muchas otras canciones que se me hacen cortísimas. Grito con todas mis fuerzas, y, a pesar del calor y de la sed, me da igual. Siento como que etoy soñando, como que nada es real. Están ahí, cantando, siendo ellos mismos y haciéndome sentir la persona más feliz sobre la faz de la tierra. Lloro con Moments, Little Things, More Than This, Over Again... En realidad lloro con todas. Puede que con algunas más que con otras, pero las lágrimas son inevitables.
Todo es mágico, estoy viviendo un sueño, flotando en una nube. Pero, por desgracia, todo lo bueno acaba.
Para cuando quiero darme cuenta, ya están cantando el estribillo de What Makes You Beautiful, también conocida como la última canción del setlist. Grito a todo pulmón, no quiero que esto acabe. Agarro fuerte de las manos a mis amigas, y las miro a los ojos, llorando. Ya no queda nada. Cogemos todo el aire que nuestros pulmones nos permiten, y cantamos la última estrofa de la última canción con lágrimas en los ojos y cogidas de las manos.
Poco a poco, vemos como todos y cada uno de los chicos van saliendo del escenario por unas trampillas colocadas justo en la parte central del escenario. Primero Louis, luego Zayn y después Liam, seguido de Harry. Niall es el último que queda sobre el escenario. Agitamos los brazos con todas nuestras fuerzas a la vez que gritamos 'gracias', mientras él lanza besos al público. Se da la vuelta, y baja por la trampilla dano un salto.
La música se para, las luces se encienden, y los gritos histéricos del público cesan para transformarse en sollozos incontrolables.
Abrazo a mis amigas muy fuerte y a sollozar con el resto del público, sollozos de alegría y gratitud.
Acabo de cumplir mi sueño.
De pronto abro los ojos, con lágrimas recorriendo mis mejillas, el corazón latiéndome a mil por hora, y me veo ahí. En el asiento del copiloto del coche, con el maletero cargado, mis dos mejores amigas en la parte de atrás, mi madre al volante, y en mi mano tres entradas para el Where We Are tour de One Direction, grada numerada el día diez de julio en el estadio Vicente Calderón de Madrid.
Releo por milésima vez la entrada. "Tribuna superior baja, puerta 51, sector 439, fila 4, asientos 3, 4 y 5".
Me seco las lágrimas con la mano, miro al frente, y sonrío.
Where We Are Tour, allá voy.

domingo, 6 de abril de 2014

XVI. Soledad

Lo que más echo de menos de tener un/a mejor amigo/a es sentirme necesitada.
Ahora sé que nadie piensa en mi ni me necesita a su lado. Voy dandi bandazos en busca de alguien que en dé cariño. No la echo de menos a ella, echo de menos lo que teníamos. Me apena pensar que no volveré a tener una conexión así de especial con nadie. Me gustaría tener a alguien en quien poder confiar ciegamente, con quien poder compartir llantos, risas, charlas sin sentido y otras productivas.
Últimamente he pasado momentos difíciles y no he podido expresar mis sentimientos a nadie. Es frustrante no tener con quien hablar. Lo das todo por establecer una nueva conexión con alguien, pero no da el resultado esperado.
17:17 Deseo ser suficiente para alguien.
Desde que ella me abandonó he querido encontrar quien rellene su puesto sin embargo no quiero que ella vuelva, no es buena para mí. Me resulta humillante y vergonzoso buscar a alguien que pueda ser mi punto de apoyo.
Me da la impresión de que nadie quiere cuidarme, mientras que yo siento la necesidad de cuidar mucho a quienes aprecio.

jueves, 13 de marzo de 2014

XV. El pozo.

Odio sentirme enferma, es lo que más odio de esto.
Sentir que no supe manejar una situación, que quise tener el control de todo lo que me rodeaba, querer cuidar de todos los que me necesitaban, saber que hice cosas que me han llevado hasta aquí. Que ni supe ni pude hacerlo de otra forma. Que alguien me empujase a este pozo, que yo al principio rehuía, luego, cuando lo ví y tomé conciencia de él y de mi situación quise arreglarlo pero fallé y ahora es lo que me aterra más que a otra cosa.
No sé como de profundo puede llegar a ser este pozo, o cuánto me queda para salir de él. Por ahora solo soy capaz de arañar las frías y húmedas paredes con deseperación, gritar pidiendo ayuda y maldecir a quienes me pusieron aquí. Y llorar, llorar mi desgracia y mi desventura. Gritarle a la tierra que me rodea, sucia y fría, que yo no merecía esto, que nunca lo busqué, que no fui yo la que saltó dentro de él por voluntad propia, que me confundí de camino, jugué con el borde del pozo sin saber lo que era y alguien me empujó y me abandonó en él.
Aqui abajo me siento horriblemente mal. Quiero salir pero no puedo, estoy descalza y no puedo trepar por la húmeda pared que me obliga a apenas moverme, casi no tengo fuerza, me siento perdida y desorientada. Busco en mi mente los días en los que era libre pero este pozo me susurra que ahora estoy mejor, más guapa, más delgada... Hace que me avergüence del cuerpo que tuve y del que tengo y me recuerda una y otra vez lo bien que podría estar si pusiese más de mi parte. Hace que rechace lo que me dicen los que están arriba intentando ayudarme, me dice que es el camino erróneo, el que me llevará a odiarme más, a engordar, a olvidar mi objetivo, el objetivo de ser perfecta.
Yo quiero salir, intento ignorarlo y luchar cada día un poco más pero me agobio. Cada nuevo ataque me asusta, me debilita y confunde más que el anterior. Intento huir, esconderme de su furia y su rabia cuando le desobedezco, cuando hago lo que me piden los de arriba. El pozo me tortura y me maltrata cuando no hago lo que me dice. Me humilla como castigo, me muestra en lo que me convertiré si no sigo sus consejos al pie de la letra, por eso algunas veces cedo y le doy algo de lo que él me pide, para calmarlo. Lo hago pensando que lo hago por y para mí, como recompensa por haber luchado tanto pero en realidad lo hago por y para él.
El pozo me manipula y me controla, me engaña, me aturde y me desorienta para que no escape y me quede con él. Otros que estan en una situación como la mía intentan ayudarme pero lo que ellos me lanzan como agua limpia y calentita llega mi como barro frío y fangoso. A veces logro rescatar sus buenas intenciones del maltrecho regalo. Se lo agradezco en silencio, quieta y callada para que el pozo no se enfade conmigo y con ellos y me quite mi pequeño presente. Y miro hacia arriba, ansiosa y asustada, deseando salir para volver a sentir el calor del sol, la caricia del viento y una sonrisa en mis labio.

sábado, 8 de marzo de 2014

XIV. Reflejos en una mente enferma.

En ocasiones la imagen que me devuelven los espejos me tortura. Me miro las piernas y no me gustan. Me aprietan algunos de mis pantalones y eso me asusta. Me comparo mucho, y es que en mi instituto hay unas piernas que tela...
Están en todas partes, en las revistas, la TV, los videoclips, todas las redes sociales y webs de fotografías que conozco. Y no puedo librarme de esas piernas que quiero pero no puedo tener. Hago las cosas mal y me decepciono a mí misma constantemente. A los demás no porque no lo saben, pero a mí no puedo ocultármelo.
Me da mucho miedo lo que puedan pensar de mí las personas a las que quiero. Para algunos soy un ejemplo a seguir y aunque no se den cuenta se equivocan al tenerme como ejemplo.
Me da mucho miedo esto. Mucho. Nunca lo quise así, nunca imaginé que sería tan malo. No quiero esta enfermedad, la odio, la detesto.
Lloro, no con ansiedad, sino con pena. Pena de mí misma por lo que me he convertido, pena por decepcionar a los que esperan lo mejor de mí y no reciben ni la mitad, pena por los que pasan por lo mismo que yo y me tienen por una chica fuerte y valiente que puede con todo y con todos, pena por todos a los que hice daño con mis palabras y actos llevados a cabo por la enfermedad.
Pero sobretodo pena de mí misma, la chica tierna, dulce y adorable que se convirtio en la chica fría, huraña y siniestra.
Y todo porque una parte de mí ha decidido destruirme, y yo le dí permiso, no opuse mucha resistencia. Esas sombras que ahora habitan en mí me han cambiado por completo.
De rainbow a darkness en poco más de tres meses.

sábado, 15 de febrero de 2014

XIII. Valentine's day

No entiendo la manía que le ha cogido la sociedad a San Valentín. Se quejan de que es un día comercial, que no es un festejo real pero yo creo que solo ven la parte negativa del día de San Valentín.
A mi me parece que tener un día que celebre el amor y los enamorados en un mundo en el que las desgracias estan en todas partes esta muy bien. Es comercial, sí, pero puedes verlo como un día cualquiera o como una buena excusa para sorprender a tu pareja, y para eso no hace falta gastar dinero. Los mejores regalos son aquellos que no puedes comprar.
A esos que se quejan del día de San Valentín les diría que tambien tiene cosas buenas y bonitas pero si no quieren verlas es problema suyo.
También pienso que no es necesario tener pareja para celebrar San Valentín, solo se necesita una persona a la que aprecies mucho y ganas de hacer algo especial para dicha persona.
Yo nunca he tenido pareja el día de San Valentín pero hoy he hecho algo divertido y especial con gente a la que quiero mucho y lo he disfrutado un montón.
Personalmente pienso que el amor es de las cosas más bonitas que hay, yo solo me he enamorado una vez pero fue muy intenso. Perdía la noción del tiempo, olvidaba instantáneamente todo lo que le decía, sonreía cual imbécil, no controlaba mi lengua y le dije que le quería cuando tenía pensado decirle algo completamente distinto. Lo conocí en un campamento de verano, por lo cual, fue un amor de verano. Solo pude estar con él nueve días pero fue muy bonito. Yo era muy joven y el era unos años mayor que yo pero se portó muy bien conmigo. Fue muy amable y respetuoso. Me hacía sentir especial, me buscaba, me llevaba con sus compañeros de dormitorio... Una vez al salir de los baños había un charco de agua y me resbalé, estando yo en el suelo empapada y super avergonzada él vino a ayudarme a levantarme. Fue tremendamente bonito. No conozco su nombre pero todos le llamaban Chino, asi que él es mi primer amor. Me gustaría encontrarlo en alguna red social para saber qué es de su vida. Mi experiencia respecto al amor fue un ensueño por eso pienso que es algo precioso.
«Lo más grande que te puede pasar es que ames y seas correspondido» - Moulin Rouge

viernes, 31 de enero de 2014

XII. Just the way you are.

Mi mente es un reproductor MP3 viviente. El 55% de mis pensamientos a lo largo de un día normal lo forman canciones; la mayoría de 1D, de su nuevo disco, es bastante rockero. Me gusta. Adoro la música. Hay pocas cosas mejores que ir por la vida con los auriculares puestos y la banda sonora de tu vida sonando.
La música me aporta muchas cosas, la principal es que me ayuda a controlar mis emociones y estados de ánimo. Según la canción que suene me siento alegre, optimista, melancólica, esperanzada, emocionada, relajada... Me ayuda a ser yo.
Dulce en estado puro es una chica de bonito/horrible pelo castaño y rizado, sonrisa tímida y ojos inseguros y cohibidos. Una sudadera de algún color neutro que abrige - ya que ella mantiene una relación de amor/odio con el frío - y oculta sus manos con las mangas de dicha sudadera. Lo hace desde siempre, no sabe por qué, es una costumbre. Ella piensa que la hace parecer adorable. La parte inferior de su cuerpo esta cubierta por mallas, leggins o vaqueros ajustados. Obtuvo (de una manera muy poco saludable) un cuerpo que cabía en una talla 36 y eso le gusta de modo que usa ropa que se ajuste a sus piernas y caderas aunque ultimamente ha empezado a sentirse acomolejada por esa parte de su anatomía. En los pies sus botas negras, son sus favoritas, también la hacen adorable.
Como conplemento indispensable su móvil, con cientos de canciones y fotografías de sus ídolos, tres cuentas en twitter, muchos secretos y sus auriculares, que son la puerta secreta a su inmenso mundo interno.
Muchísimos pensamientos pasan por la cabeza de esta chica, nunca paran. La mayoría de sus pensamientos no se parecen en nada a ella, según su aspecto físico, su mente es lo que más la aterra. Le ha jugado muy malas pasadas y sufre mucho cuando desencadena accidentalmente sus pensamiendos autodestructivos, esos que la llevaron a estar segura de que era un fracaso, de que nunca hacía nada bien y que solo estorbaba.
Aun así sabe sacar su mejor sonrisa cuando se siente alegre y segura pero muchas cosas la asustan constantemente. A ella le gustaría dejar de ser tan insegura. Su estado de ánimo es de una fragilidad inmensa, tan frágil como el silencio. Un pequeño comentario o un tono de voz duro y frío puede hacer que todo en su interior se derrumbe de nuevo, vuelve a aparecer una grieta en su corazoncito de cristal, una tortura interna que nadie en el exterior es capaz de advertir.

domingo, 19 de enero de 2014

XI. Sé tú mismo.

Hagas lo que hagas van a criticarte, no importa lo que hagas para que dejen de juzgarte, unos u otros siempre lo harán, por eso debes ser fiel a ti mismo y ser quien tu quieras y hacer lo que quieras. Si tienen que criticarte por algo que lo hagan mientras tú te lo pasas bien haciendo lo que más te guste y sin preocuparte por el que dirán
Unos te alagarán mientras otros te criticarán por ser tú mismo. ¿A que es absurdo? Estan más pendientes de criticarte que de ser ellos mismos y divertirse siendolo. No hay nada mejor que romper los moldes y ser diferente, único y original.
Yo ayer fui única entre varios cientos de personas. Me fui de compras al centro comercial y llevé puestas mis orejas de gato todo el rato. La gente me miraba, y había expresiones de todo tipo: de sorpresa, de burla, de admiración, de diversión... Tuve que decirme a mí misma un par de veces: 'No te preocupes por su opinión, eres tú y eso te hace ser especial' debido a los cometarios y miradas groseras de algunos pero logré volver a sonreir.
Me lo pase en grande maullando y dejando a todos con cara de: 'O.o'.
Me sentí especial, y me gusto mucho, muchísimo.
Seré rara, pero también soy especial y nadie me hará sentir mal por ello.

domingo, 12 de enero de 2014

X. Darkness.

Cuando pasas por una buena etapa en la que todo parece irte bien es cuando más vulnerable eres. Vas de un lado a otro en un estado parecido a la felicidad en el que te sientes capaz de mover montañas, capaz de superar cualquier obstáculo que la vida decida ponerte, lo suficientemente fuerte como para probar cosas que antes te aterraban con la intención de disfrutar de nuevas experiencias, capaz de cambiar radicalmente tu vida, tu forma de pensar y actuar sin acordarte de los horribles días que creías haber dejado atras. Sin embargo este es el momento en el que más frágil eres.
De pronto, sin razón aparente y en el peor momento tu mundo vuelve a sumirse en tinieblas. Observas con ansiedad cómo ese dolor en el pecho que es augurio de que malas épocas van a volver a sucederse vuelve a instalarse cómodamente en el que durante meses fue su lugar junto al corazón. De pronto ya no tienes fuerzas de hacer nada, te ves incapaz de sonreir y tener que ocultar tu nuevo estado de ánimo es una tarea titánica pero aun así la llevas a cabo con la intención no contagiar tu malestar a nadie. Tu corazón late tembloroso, temiento que esas fuertes manos de hierro que ahora lo sostienen lo estrujen con más fuerza, haciendo que el dolor y la angustia se intensifiquen.
No hay nada que puedas hacer para que el camino del aire hacia tus pulmones sea menos tortuoso. De todas las sensaciones que has sentido en tu vida esta es la peor con diferencia. Esas sombras que tanto temías vueven a dominarte, y no hay nada que puedas hacer para librarte de ellas. Una vez más te demuestran lo frágil que eres, que ellas son las que mandan y que en ningún momento te habías librado de ellas por tus propios medios, si no que ellas decidieron darte una tregua para crearte falsas esperanzas. De nuevo tú estas destrozada por dentro mientras finges una sonrisa y ellas ganan una nueva partida.

miércoles, 8 de enero de 2014

IX. Yo, mi, me, conmigo.

Yo, mi, me, conmigo. Antes no sabía lo que era ser egoísta, solo podía pensar en los demás. Esa actitud demasiado honesta me ha dado problemas desde bien pequeña. Nunca pensaba en lo que era bueno para mí y anteponía el bien de los demás al mío propio. Eso me llevo a descuidarme mucho a mí misma ya que vivía pendiente de las necesidades de otros sin satisfacer las mías para que después, cuando era yo la que necesitaba a alguien nadie quisiese estar conmigo. Siempre he buscado mi felicidad y mi bienestar en la felicidad y bienestar ajeno lo cual no resultó como yo lo esperaba. Yo daba a los demás todo lo que tenía con la intención de aliviar el malestar de quienes me importan pero estaba desatendiendo mis propias necesidades, necesidades que al no ser nunca cubiertas empezaron a consumirme llevandome a un deterioro físico y mental cuyas consecuencias ahora estoy sufriendo.
Mi madre y la vida me han enseñado que nada es bueno es exceso, ni la generisidad ni el egoísmo. El truco esta en encontrar el equilibrio de modo que puedo hacer cosas por quienes me importan para satisfacer mi necesidad de prestar ayuda y apoyo ya que yo nunca lo recibí y hacer también cosas en mi único y propio beneficio cuidando así mi salud física y mental.

viernes, 3 de enero de 2014

VIII. Vuelta a la rutina.

Una vez pasadas las Navidades toca volver a la rutina; levantarse cada día para ir a clase, asistir a las actividades extraescolares, estudiar, dormir y vuelta a empezar. Ciertamente el tener obligaciones que atender hace que mi día a día sea mucho más ordenado asi que me beneficia bastante. Hacer cosas, ir de un sitio a otro, escuchar música, pensar, hablar con compañeros etc me hace sentir enérgica y viva y mi estado de ánimo es más positivo lo cual me pone aún más contenta. A pesar de que soy algo bastante vaga hacer cosas y sentirme útil me enriquece mucho y eso me ayuda con mi recuperación. Siempre debemos mirar las cosas buenas que tiene todo, aun que ver la parte mala sea lo más fácil. Pienso que si encuentras tu lugar en el mundo y descubres cuales son las cosas que te hacen sentir bien llevas la mitad del camino recorrido y eso me hace ser mucho más persistente. Soy de esas personas que tienden a recrearse mucho en su dolor y eso me llevo a pasar épocas muy malas. Al principio no sabía de mi tendencia autodestructiva pero conforme todo avanza y "la niebla" se disipa veo mis fallos con claridad de modo que puedo enmendarlos. Una vez te percatas de tus defectos y haces por ponerles fin puedes enriquecer también tus cualidades haciendo que todo sea cada vez más fácil y que al final puedas hacerlo casi sin pensar, instantáneamente.