domingo, 12 de enero de 2014

X. Darkness.

Cuando pasas por una buena etapa en la que todo parece irte bien es cuando más vulnerable eres. Vas de un lado a otro en un estado parecido a la felicidad en el que te sientes capaz de mover montañas, capaz de superar cualquier obstáculo que la vida decida ponerte, lo suficientemente fuerte como para probar cosas que antes te aterraban con la intención de disfrutar de nuevas experiencias, capaz de cambiar radicalmente tu vida, tu forma de pensar y actuar sin acordarte de los horribles días que creías haber dejado atras. Sin embargo este es el momento en el que más frágil eres.
De pronto, sin razón aparente y en el peor momento tu mundo vuelve a sumirse en tinieblas. Observas con ansiedad cómo ese dolor en el pecho que es augurio de que malas épocas van a volver a sucederse vuelve a instalarse cómodamente en el que durante meses fue su lugar junto al corazón. De pronto ya no tienes fuerzas de hacer nada, te ves incapaz de sonreir y tener que ocultar tu nuevo estado de ánimo es una tarea titánica pero aun así la llevas a cabo con la intención no contagiar tu malestar a nadie. Tu corazón late tembloroso, temiento que esas fuertes manos de hierro que ahora lo sostienen lo estrujen con más fuerza, haciendo que el dolor y la angustia se intensifiquen.
No hay nada que puedas hacer para que el camino del aire hacia tus pulmones sea menos tortuoso. De todas las sensaciones que has sentido en tu vida esta es la peor con diferencia. Esas sombras que tanto temías vueven a dominarte, y no hay nada que puedas hacer para librarte de ellas. Una vez más te demuestran lo frágil que eres, que ellas son las que mandan y que en ningún momento te habías librado de ellas por tus propios medios, si no que ellas decidieron darte una tregua para crearte falsas esperanzas. De nuevo tú estas destrozada por dentro mientras finges una sonrisa y ellas ganan una nueva partida.

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