Siempre me había visto a mi misma como a una chica simpática, alegre y tierna, eso era hace cuatro años y ahora tengo quince. Nunca pensé que todo cambiaría tanto en tan poco tiempo. Mi vida dio un giro de 180º tras el divorcio de mis padres, me vi obligada a madurar a pasos agigantados para ser yo la adulta cuando mis padres se comportaban como niños discutiendo por cualquier tontería, sobre todo mi padre, con el cual ya no me hablo. Aquel gran cambio me ha quitado completamente mi adolescencia y me ha destruido por completo. Me doy cuenta de que nadie me conocía realmente, siempre he sido débil, frágil y extremadamente sensible y mi familia no ha sabido protegerme ni cuidar de mí. Lo que era un corazón de McFlurry de caramelo con oreo se ha convertido lenta y dolorosamente en un corazón de cristal, tan frío como el hielo. Esta soy yo, y esta es mi historia. Ojalá no os sintáis identificados conmigo.
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